Me ha sorprendido positivamente el sistema judicial sueco y su forma de impartir justicia, eso sí, con un Código Penal mucho más benevolente que el nuestro, donde ellos piden la pena máxima, catorce años, en nuestro país un fiscal pediría treinta o incluso la prisión permanente revisable en este tipo de casos.
El guión es fabuloso, no por lo que cuenta, que es una noticia desgraciadamente habitual en EE UU donde los alumnos disparan a sus compañeros en sus Institutos y Universidades con relativa frecuencia con esas órdenes retrógradas que permiten que todo el mundo tenga armas para su autodefensa aunque esas armas sean fusiles militares de asalto, sino por cómo lo cuenta.
La película tiene dos tiempos, el real que va viviendo Maja desde que es detenida y se dicta prisión provisional con todas las restricciones posibles del Código Penal sueco, hasta su juicio y posterior veredicto. Los hechos los vamos conociendo entrecortadamente, a través de flashbacks de los recuerdos confusos que atesora Maja de su malsana relación sentimental con Sebastian, hijo de un potentado sueco.
Bien estructurada, excelente fotografía y una gran calidad de montaje y de sonido. No sé si es una historia real, pero si no lo es se le parece muchísimo.
Muy recomendada para los que les gusten los dramas judiciales y para los profesionales de la justicia. Una pequeña joya de esas grandes series que están firmando las televisiones nórdicas.
Notable, 7.