“Piraña” es una película clásica perfecta para ver en una tarde de verano, al igual que Tiburón de Steven Spielberg. Sin embargo, podemos encontrar una gran diferencia, ya que “Piraña” tuvo menos presupuesto, más o menos 600.000 dólares y con unos efectos especiales cuestionables… pero con el paso del tiempo se ha ido colocando como una de las películas de culto que muchos prefieren ver..
No es para menos, ya que, a pesar de tener esos efectos especiales, la historia consigue atraparte en todo momento. Y, por culpa del director Joe Dante, sufrirás en ciertas escenas, ya que le da igual quien seas, adulto o niño, las pirañas comerás todo lo que se les ponga en medio.
Durante toda la película intentan jugar con la tensión y, como es habitual en estas cintas, terminarás odiando ciertos personajes, los cuales no hacen nada para remediar la tragedia… pero cuando digo nada, es nada… a tal punto de que parece que “esperan a que se solucione solo”.
Por otro lado, los actores principales no son de lo mejor que nos ha dado el cine de los 70, pero estamos hablando de una película de serie b, por lo que va “escrito” en el guión con tinta invisible el actuar mal.
Eso sí, me encanta la implementación de ruiditos para dar a conocer que las pirañas están devorando a alguien o se van acercando con mucha rapidez para su siguiente víctima. Algo que se utilizaba mucho en películas de la época para dar a conocer que la escena que estamos viendo ocurrirá algo, por lo que no apartes la vista de la pantalla,... ¡Qué te perderás litros de sangre!
Poco más se puede comentar al respecto, pues es una película de serie b, que tiene todos los ingredientes para atraparte en su historia llena de agonía y desesperación por dos personas que, si no fuera por ellos, no hubiera pasado nada. Por lo que se merecen un aplauso en toda la cara.