Cuando decides ver una película protagonizada por Nicolas Cage no sabes lo que te vas a encontrar.
Tras haber visto otras películas de este maravilloso actor, como Pig o Prisioneros de Ghostland, pensaba que me iba a encontrar con escenas muy violentas o sangrientas. Pero, para “mi sorpresa”, no ha sido así y, una vez más, ha conseguido sorprenderme.
Desde el comienzo fue querer, por todos los medios, que Nicolas Cage se pusiera la ropa de gala de Mandy y comenzara a dar leña a diestro y siniestro. Sin embargo, ha sido todo lo contrario, estamos ante una cinta muy psicológica, que intentará jugar con el espectador, haciéndole creer si es o no la realidad que está viviendo el personaje que interpreta a Cage.
Cada personaje que sale en esta historia tiene su momento de gloria, puedes odiarlo, pero consigue el sentimiento que va buscando. Julian McMahon sería uno de los que más se han salido en The Surfer, siendo el que más me ha sorprendido, ya que, tras el final de Embrujadas le perdí completamente la pista.
El final de The Surfer fue algo apoteósico, cierto es que me esperaba algo totalmente distinto, pero hacía mucho tiempo que no me lo pasaba tan bien con una escena tan arrolladora y frenética. Llegó a tal punto que no sabía cómo iba a terminar nada.
Nicolas Cage ha conseguido hacerse su propio género de cine, donde cada película independiente de su filmografía te ofrecerá algo completamente innovador, psicológico y extraño. No habría otras palabras mejores para definir su cine.