Creada por la guionista Vanessa Ramos (Superstore), “Blockbuster” es una sitcom ambientada en el último videoclub Blockbuster del mundo, una premisa interesante, que busca atraer a los nostálgicos con su título, y que esconde algo de ironía, siendo producida por Netflix.
La idea original no es mala; el choque entre el mundo digital y la resistencia romántica de un negocio condenado a desaparecer ofrece una oportunidad para la sátira, con un montón de personajes para generar diálogos divertidos. Sin embargo, el humor no termina de despegar. Los guiones apuestan por situaciones sencillas y personajes arquetípicos, pero los chistes rara vez sorprenden o generan carcajadas. La ambientación es perfecta para crear diálogos con chiste sobre cine, Hollywood y actores; en cambio, se desperdicia. Es una comedia amable, fácil de ver, pero bastante predecible y con un tono que nunca acaba de encontrar su propia voz.
El reparto es pasable, pero sus personajes son tópicos y pobres. Randall Parkme gusta, pero aquí no consigue destacar, y de hecho, J.B. Smoove le roba el protagonismo.
“Blockbuster” prometía ser la nueva comedia de lugar de trabajo, y ha sido toda una decepción.