Tras lo difícil que ha sido localizarla para poder verla, la sensación final es que The Gamechangers se queda en tierra de nadie. La premisa es inmejorable: el desarrollo del legendario GTA San Andreas y el encarnizado conflicto con el abogado Jack Thompson. Sin embargo, aunque el inicio intenta sumergirnos en la creación del juego, ese interés se diluye pronto en una doble trama judicial centrada en el escándalo del Hot Coffee y la inhabilitación de Thompson.
El principal problema es la falta de ambición técnica. Se echan de menos detalles reales sobre el mundo del desarrollo de videojuegos; la película se conforma con un austero "es algo muy complejo" en lugar de buscar la profundidad narrativa de obras como La Gran Apuesta.
En definitiva, araña la superficie de un momento histórico de la industria del gaming, pero que podría haber dado mucho más de sí.