Burning es una de esas películas que parecen sencillas en su superficie, pero que esconden un universo inquietante y enigmático bajo cada gesto, silencio y mirada. Adaptada de un cuento de Haruki Murakami, Lee Chang-dong construye un filme ambiguo, abierto a múltiples interpretaciones, que oscila entre el drama romántico, el thriller psicológico y la fábula social. La película es una experiencia cinematográfica que se queda rondando en la mente mucho después de los créditos finales. Una obra que invita a ser vista más de una vez, porque cada revisión abre nuevas capas de significado. En resumen PELICULÓN.
Película llena de metáforas y simbolismos, de los cuales, al menos a mi, se me escaparon algunos y me sirvió mucho ver después algún video explicativo de YouTube para darle sentido a toda la película. Una vez hecho eso la película ganó mucho y pienso verla al menos una vez más porque es de esas pelis que mejoran con un revisionado