Un simple accidente propone una idea sencilla pero muy potente, cargada de dilemas morales que incomodan y hacen pensar. Rodada casi en la clandestinidad, esa tensión se percibe en todo el metraje. Su final abierto, sin respuestas claras, refuerza el impacto y deja la reflexión en manos del espectador.
La película destaca por su uso de la rotoscopia, una elección que refuerza de forma notable la sensación de movimiento y hace que las escenas de carrera resulten físicas y muy inmersivas. A partir del atletismo, la película construye un relato íntimo y reflexivo, más interesado en la introspección que en el espectáculo. El deporte se convierte así en un medio para plantear preguntas existenciales y canalizar emociones profundas, dando forma a una obra tan sencilla como cargada de significado.
Pues a mí me ha gustado, quizás también porque no tenía ninguna expectativa. Wonder Man es una serie que se desmarca claramente de lo habitual en Marvel y, precisamente por eso, encuentra uno de sus mayores aciertos. Se trata de un proyecto muy arriesgado, que no intenta encajar a la fuerza en el molde clásico de las series del universo Marvel, sino que apuesta por una identidad propia y un enfoque diferente.