Las sombras persas me ha sorprendido muy gratamente por lo original de su premisa y por la atmósfera constante de extrañeza, duda y tensión emocional, sostenida además por la gran actuación de los actores, que consiguen hacer creíbles y complejos a sus personajes. Además, creo que la película puede leerse como una alegoría social y política de la situación actual del régimen iraní. En conjunto, es una película sugerente, valiente y poco convencional, que no busca dar todas las respuestas, sino provocar preguntas. Y si te gusta el cine que invita a pensar y a debatir después de los créditos, merece mucho la pena.
La peli es disfrutona, con una atmósfera y un planteamiento que enganchan desde el principio. Además, no me esperaba que tirase por ese camino, lo que le da un punto interesante y mantiene la curiosidad, cumple y deja buen sabor de boca.
Iba con expectativas bastante bajas y, sinceramente, pensaba que iba a ser peor. Aun así, no es un desastre: tiene algún momento simpático, aunque es una copia descafeinada del espíritu original, sin ese toque picante y carismático que convirtió a American Pie en un icono de la comedia juvenil. Eso sí, como entretenimiento rápido, cumple.