Pocas veces he visto una película tan redonda. Sabía que iba a ser potente como lector de Maggie O'Farrell. No obstante, no esperaba que la adaptación a manos de Chloe Zhao fuera tan, pero tan buena. Ocho nominaciones a los Óscar me parecen incluso pocas. De hecho, hay una que jamás entenderé: la no nominación de Paul Mescal en Mejor actor de reparto.
La dirección de Chloé Zhao está indudablemente unida a esa fotografía, a ese simbolismo que vemos desde el primer barrido de cámara en la primera de las escenas, cuando se nos presenta a nuestra protagonista, Agnes. A veces, moviendo la cámara a destiempo, nos introduce más en la escena y eso, en una película como esta, es fundamental. La banda sonora acompaña, tanto en ausencia como en presencial, como en ese final apoteósico.
Sin embargo, todo (montaje, dirección, banda sonora...) está centrado en aupar una de las mejores interpretaciones que he visto a lo largo de mi vida, y es la de Jessie Buckley. La fisicalidad de la propia interpretación hace que creas al cien por cien cada una de sus palabras, cada una de sus miradas, esos pequeños gestos con los que crea el personaje de Agnes. No se queda atrás Paul Mescal, pero donde él está perfecto, ella supera incluso ese umbral. Sus ojos dicen lo que el guion no tiene que explicitar.
Estoy deseando volver a verla, ya sea en el cine o cuando la tenga en físico, porque es una de esas películas que sí pienso comprar.
Sublime. Es una película tan bien hecha, tan bien cuidada y tan bien representada...
Hamnet es de esas películas que no se ven, se sienten. Me ha parecido bonita, delicada y llena de una sensibilidad rara de encontrar en el cine actual. Todo está cuidado al detalle, desde la puesta en escena hasta los silencios, que aquí no son vacíos, sino espacios llenos de emoción.
La fotografía es espectacular, cada plano parece un cuadro, con una luz que envuelve a los personajes y convierte lo cotidiano en algo casi poético. Hay una calma en la forma de contar la historia que te obliga a mirar despacio, a escuchar, a respirar con los personajes.
La película aborda el duelo por la muerte de un hijo con una honestidad y una sutileza impresionantes. No necesita grandes discursos ni escenas excesivas para transmitir el dolor, lo hace a través de miradas, gestos mínimos y pequeños detalles que permanecen mucho después de que termine la película.
Hamnet es una obra profundamente humana, que habla del amor, de la pérdida y de cómo el dolor transforma todo. Una película, íntima y conmovedora, de esas que se quedan contigo y te acompañan durante días.
Bueno y qué decir de Paul Mescal y Jessie Buckley, impresionantes.
No había visto muchos trabajos de Chloé Zhao, salvo la película de Eternal… pues ha conseguido sorprenderme en esta ocasión.
No solo por como nos mostraba cada escena de una forma tan real que llegaba a transmitir todos los sentimientos de los personajes hacia el espectador, también por todos y cada uno de los grandes actores que componen está película.
Porque todo hay que decirlo, ya que, cada actor o actriz, desde el más veterano o veterana hasta los más noveles… cada uno de ellos pusieron su granito de arena para que está película dramática hiciera llorar a cualquiera.
‘Hamnet’ nos ofrece un punto de vista diferente, que aún no habíamos visto, como Agnes hace frente a una de las mayores tragedias que una madre podría enfrentarse.
Aunque la película va más allá, ya que, no solo estamos ante una lucha interna, también la tendrá con William, quién nos mostrará sus sentimientos más profundos… plasmados en una de las obras de teatro.
Sin duda alguna, ha sido una de las mejores sorpresas que he podido ver en la gran pantalla.
¿Alguna vez has recibido un regalo en una caja súper especial, con papel de regalo muy elegante y con lazos muy pomposos para luego encontrarte en su interior algo tan simple como un cheque regalo?
Así es esta película.