Las lecciones de Blaga es un drama seco e incómodo que va creciendo poco a poco hasta dejarte tocado, no por giros ni subrayados, sino por la sensación de inevitabilidad que lo atraviesa todo. La película observa sin juzgar cómo una mujer de moral firme empieza a resquebrajarse cuando el sistema deja de ofrecerle salida, y lo hace con una sobriedad muy efectiva. Eli Skorcheva está enorme, sosteniendo el film casi en solitario con miradas y silencios que transmiten vergüenza, orgullo herido y desesperación contenida. El final es coherente y duro, sin consuelo ni redención, y deja una idea clara: hay momentos en los que la dignidad, por sí sola, no basta para sobrevivir. Nota: 8/10