La serie nos sumerge en la vida de Simon, un actor que, tras enfrentarse a un sinfín de audiciones, deposita todas sus esperanzas en dar el gran salto al protagonizar la película Wonder Man. En esta aventura no está solo; lo acompaña Trevor Slattery, aquel recordado personaje que fingió ser "El Mandarín" y que aquí ejerce como un particular mentor y aliado.
Aunque Simon lleva el peso de la trama, es Ben Kingsley quien termina robándose el show. Su interpretación de Trevor es un despliegue de matices: transita con naturalidad desde la comedia más disparatada hasta la tensión de ser un agente doble, sin olvidar ese tono mordaz y melancólico de quien se sabe un actor venido a menos cuya relevancia parece haber sido El Mandarín en el pasado.
Como retrato de la industria cinematográfica, la serie funciona a la perfección. Refleja con mucha fidelidad el día a día actoral: el estrés de los castings, la preparación exhaustiva...
Sin embargo, este realismo choca a veces con su identidad de Marvel. En mi opinión, los elementos de superpoderes y las referencias constantes al MCU resultan excesivos e incluso innecesarios en una historia que brilla más por su lado humano. Además, se echa en falta una mayor exploración de la faceta heroica del protagonista, quien apenas muestra destellos de sus habilidades sin llegar a conectar realmente con el vasto universo de la franquicia.
En definitiva, estamos ante una propuesta muy disfrutable para entender qué ocurre detrás de las cámaras desde los ojos del intérprete, pero que se queda muy corta como presentación formal de un nuevo superhéroe.
Pues a mí me ha gustado, quizás también porque no tenía ninguna expectativa. Wonder Man es una serie que se desmarca claramente de lo habitual en Marvel y, precisamente por eso, encuentra uno de sus mayores aciertos. Se trata de un proyecto muy arriesgado, que no intenta encajar a la fuerza en el molde clásico de las series del universo Marvel, sino que apuesta por una identidad propia y un enfoque diferente.
Sin esperar absolutamente nada, me ha dado lo que más se necesitaba, un enfoque nuevo para un producto de Marvel televisión, desmarcándose del típico superhéroe y dejando una identidad clara y definida.
Una serie en la que lo importante es el trasfondo, los personajes y el como está contada la historia.
Los dos protagonistas se comen la pantalla, nunca mejor dicho, y ofrecen algo fresco a la industria.
Si este es el camino a seguir para próximas series de Marvel, yo digo SÍ
Va de menos a mas
No es típica de marvel
Pero se nota que está cuidada.
Un sólido 6,5 que te deja con buen sabor de boca