Supongo que no estando muy convencido del final que se le dio a la serie, David Lynch escribió y dirigió esta precuela de la serie donde vemos los últimos días de Laura Palmer, la espiral de drogas, sexo y violencia en que se convirtió su vida a pesar de tener sólo 17 años, el pánico que sentía por Bob, que la poseía como ella misma reconoce desde los doce años en esa clara ambivalencia de personalidades que aparecen en la película.
Una genialidad de Lynch para intentar que la legión de seguidores de la serie tuviéramos una oportunidad más de llegar a conclusiones sobre la muerte de Laura para contestarnos a la famosa pregunta que todos nos hacíamos al ver los capítulos en los corrillos y tertulias que cada uno frecuentábamos, que no es otra que ¿Quien mató a Laura Palmer?.
Aunque no llega a la emotividad de la serie, en su primera temporada, que es lo que me da la sensación que Lynch quería finiquitar, pero que el tirón popular hizo que se alargara de ocho hasta treinta capítulos, y siempre amparado en esa música peculiar y por momentos preciosa de Angelo Badalamenti, sobre todo la de la cabecera de los capítulos que se te queda grabada a fuego en la mente, me parece que se merece al menos un Notable, 8.
Haganme, caso, véanla y también la serie. La disfrutarán
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Supongo que no estando muy convencido del final que se le dio a la serie, David Lynch escribió y dirigió esta precuela de la serie donde vemos los últimos días de Laura Palmer, la espiral de drogas, sexo y violencia en que se convirtió su vida a pesar de tener sólo 17 años, el pánico que sentía por Bob, que la poseía como ella misma reconoce desde los doce años en esa clara ambivalencia de personalidades que aparecen en la película.
Una genialidad de Lynch para intentar que la legión de seguidores de la serie tuviéramos una oportunidad más de llegar a conclusiones sobre la muerte de Laura para contestarnos a la famosa pregunta que todos nos hacíamos al ver los capítulos en los corrillos y tertulias que cada uno frecuentábamos, que no es otra que ¿Quien mató a Laura Palmer?.
Aunque no llega a la emotividad de la serie, en su primera temporada, que es lo que me da la sensación que Lynch quería finiquitar, pero que el tirón popular hizo que se alargara de ocho hasta treinta capítulos, y siempre amparado en esa música peculiar y por momentos preciosa de Angelo Badalamenti, sobre todo la de la cabecera de los capítulos que se te queda grabada a fuego en la mente, me parece que se merece al menos un Notable, 8.
Haganme, caso, véanla y también la serie. La disfrutarán