Crecí viendo en verano las aventuras de Carrie, Charlotte, Samantha y Miranda y, simplemente, me enamoré de la serie 'Sexo en Nueva York'. Quizás no era una serie muy apropiada para la edad en la que la veía, pero la recuerdo con mucho cariño porque trataba la amistad de una forma tan leal y carismática, que no podía apartar la vista de la televisión.
Este spin-off, sin embargo, me ha dejado con muy mal sabor de boca. Como era de esperar, el hecho que una de las protagonistas no siguiera en la serie iba a marcar drásticamente el transcurso de la historia, y así ha sido (y, en cierto modo, da igual quién de las cuatro actrices no hubiera seguido, simplemente la esencia de SATC no sería la misma). He de decir pues, con mucho dolor, como se han cargado todo lo que habían construido por allá los 2000. Carrie, tal y como la dejamos en las últimas entregas del 2010, apuntaba maneras, pero es que ha vuelto hacia atrás, no puede estar sola, no aprende de ninguno de los errores cometidos (y mira que la pobre ha tenido unos cuantos). Charlotte, por otra parte, creo que se mantiene en cierto modo, puesto que de las cuatro, siempre había sido el personaje más conservador y tradicional, aunque quizás la han exagerado demasiado en algunos aspectos. Sin embargo, con Miranda...dios mío, ¿qué le han hecho? Todo el arco de su personaje (el cuál me parecía mega cañero), lo han tirado por la borda. Desconozco si la actriz ha tenido problemas con algún mandamás, pero virgen santa, ha ido de mal en peor (y sí, me refiero en mayúsculas al fiasco de Sara Ramírez, entre otros muchos, aunque al final de esta tercera temporada parece remontar un poco).
La serie presenta dos nuevas caras, una de ellas siendo claramente el reemplazo de nuestra queridísima Samantha. Es un personaje que me ha gustado, he de decir, ya que no intenta ser claramente una copia de Kim Cattrall, pero tiene algunos puntos que te hacen añorarla irremediablemente. La otra incorporación (y muy a mi pesar, ya que su personaje me agrada lo suficiente), es una inclusión forzada de manera muy evidente.
¿Echaré en falta la serie? No lo creo, desgraciadamente.
votos
Crecí viendo en verano las aventuras de Carrie, Charlotte, Samantha y Miranda y, simplemente, me enamoré de la serie 'Sexo en Nueva York'. Quizás no era una serie muy apropiada para la edad en la que la veía, pero la recuerdo con mucho cariño porque trataba la amistad de una forma tan leal y carismática, que no podía apartar la vista de la televisión.
Este spin-off, sin embargo, me ha dejado con muy mal sabor de boca. Como era de esperar, el hecho que una de las protagonistas no siguiera en la serie iba a marcar drásticamente el transcurso de la historia, y así ha sido (y, en cierto modo, da igual quién de las cuatro actrices no hubiera seguido, simplemente la esencia de SATC no sería la misma). He de decir pues, con mucho dolor, como se han cargado todo lo que habían construido por allá los 2000. Carrie, tal y como la dejamos en las últimas entregas del 2010, apuntaba maneras, pero es que ha vuelto hacia atrás, no puede estar sola, no aprende de ninguno de los errores cometidos (y mira que la pobre ha tenido unos cuantos). Charlotte, por otra parte, creo que se mantiene en cierto modo, puesto que de las cuatro, siempre había sido el personaje más conservador y tradicional, aunque quizás la han exagerado demasiado en algunos aspectos. Sin embargo, con Miranda...dios mío, ¿qué le han hecho? Todo el arco de su personaje (el cuál me parecía mega cañero), lo han tirado por la borda. Desconozco si la actriz ha tenido problemas con algún mandamás, pero virgen santa, ha ido de mal en peor (y sí, me refiero en mayúsculas al fiasco de Sara Ramírez, entre otros muchos, aunque al final de esta tercera temporada parece remontar un poco).
La serie presenta dos nuevas caras, una de ellas siendo claramente el reemplazo de nuestra queridísima Samantha. Es un personaje que me ha gustado, he de decir, ya que no intenta ser claramente una copia de Kim Cattrall, pero tiene algunos puntos que te hacen añorarla irremediablemente. La otra incorporación (y muy a mi pesar, ya que su personaje me agrada lo suficiente), es una inclusión forzada de manera muy evidente.
¿Echaré en falta la serie? No lo creo, desgraciadamente.