Al principio no me convencía la animación que se utilizó para esta película. Pero según avanzaba en la película, mi opinión cambió, sobre todo en los momentos de correr los 100 metros lisos.
En 100 metros han querido dejar claro de que está película será algo diferente al resto de spokon que hayamos visto, al menos en el movimiento de los personajes o a la hora de afrontar los objetivos.
Dejando claro de que estamos ante una historia que podría ser real.
Poco más puedo decir, ha sido una película que empezó sin más, siendo otra del montón, sin embargo, todo cambia una vez que los personajes principales van evolucionando hasta llegar a esa última carrera que lo cambiará todo.
La película destaca por su uso de la rotoscopia, una elección que refuerza de forma notable la sensación de movimiento y hace que las escenas de carrera resulten físicas y muy inmersivas. A partir del atletismo, la película construye un relato íntimo y reflexivo, más interesado en la introspección que en el espectáculo. El deporte se convierte así en un medio para plantear preguntas existenciales y canalizar emociones profundas, dando forma a una obra tan sencilla como cargada de significado.